El lío de la subida de la luz

En medio del revuelo que generó la decisión del Gobierno de convertir en deuda el déficit de tarifa eléctrica de 2013, una nueva polémica se ha desatado en el sector energético español. A la subida de los peajes eléctricos decretada por el ministerio de Industria, un 2 por ciento; se ha unido un incremento de más un 25 por ciento en el precio de la energía en la subasta celebrada el día 19 de diciembre. Ambas implican que la factura final de la electricidad podría aumentar en más de un 11 por ciento para los ciudadanos.

Ante la cuantiosa subida a raíz de la subasta, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha decidido investigar la puja. En una nota de prensa publicada el día 20 el organismo dependiente del ministerio de Economía asegura que “no procede validar la subasta” por la “concurrencia de circunstancias atípicas en el desarrollo de la misma y en un contexto de precios elevados en el mercado diario durante las semanas previas”.

La intervención de la CNMC paraliza por el momento el incremento en la factura de la luz para el mes de enero, pero abre la incertidumbre en el mercado. En las últimas semanas tanto el Gobierno como las empresas del sector han mantenido un importante tira y afloja con respecto al déficit de tarifa. Este año, la reforma del sector eléctrico tenía por objeto equilibrar este déficit, sin embargo, el desequilibrio entre ingresos y gastos ha repuntado en 3.600 millones de euros. El Ejecutivo de Mariano Rajoy tenía previsto incluir partidas presupuestarias en las cuentas públicas del año 2014 para cubrir esta diferencia, pero en el último momento enmendó estas partidas por el riesgo de incumplir con el objetivo de déficit público marcado por Bruselas.

En un acuerdo in extremis, con las eléctricas amenazando con subir los precios de la electricidad, el Gobierno y las principales compañías del sector decidieron convertir el déficit de tarifa de 2013 en una emisión de deuda respaldada por el Estado, como se ha hecho con los 26.000 millones que ya se habían acumulado hasta 2012.

La última subasta está siendo la gota que colma el vaso de la paciencia, tanto del Gobierno como de los consumidores. Los rumores de fraude y manipulación de las subastas empiezan a inundar tertulias y titulares de prensa. Mariano Rajoy, pocas horas después de conocerse el resultado de la subasta aseguró desde Bruselas que su gabinete intentará arreglar la situación.

El ministro de Industria, Manuel Soria, tras desmentir de hecho su anunció previo de que no subiría la luz (su departamento contribuye al incremento con la subida de los peajes eléctricos del 1 por ciento) ahora afirma en una entrevista a RNE que “bajo ningún concepto [la luz] subirá ese 11 por ciento” y que el trabajo del ministerio ahora debe centrarse en encontrar mecanismos para que no vuelva a ocurrir una subasta como la del día 19 de diciembre.

El ministro pasó el sábado a la ofensiva y atacó directamente a las eléctricas a las que señaló como causantes del aumento. Por su parte, las compañías del sector aseguran que no solo la subasta no ha sido manipulada sino que además el responsable último de la subida es el ministro por lo que consideran una reforma errónea que “no afronta los auténticos problemas que generan el déficit tarifario” según el comunicado emitido por Unesa, la asociación que agrupa a las principales empresas del sector.

No estaría de más que el Gobierno echase la vista atrás 12 meses y recordase lo que ocurrió en Bulgaria el año pasado por estas fechas, cuando las calles del país se inundaron de manifestantes descontentos por las continuas subidas de la energía eléctrica. El resultado de las protestas que crecieron exponencialmente tanto en asistencia como en motivos llevaron a la dimisión del Primer Ministro búlgaro, Boiko Borisov y la convocatoria de nuevas elecciones.

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