El negocio de la prostitución

Evidentemente, nunca es fácil hacer cuentas sobre los negocios que no manejan ningún tipo de contabilidad legal o, por lo menos, cuyos números puedan ser controlados por la administración pública. Aun así, las estimaciones de los diferentes organismos apuntan a que la prostitución en España mueve alrededor de 18.000 millones de euros, una cantidad enorme que, además de dar un serio indicio sobre el problema, escapa al control del fisco.

La cifra se puede encontrar en el informe “Los amos de la prostitución en España”, elaborado por el periodista Joan Cantarero, y también en los datos que manejan la Asociación de Propietarios de Clubes de Alterne reflejando el importante movimiento económico de un negocio que, en la realidad, disfruta de una laguna legal. Hay que recordar que ejercer la prostitución en España no es delito, aunque si lo es el proxenetismo, es decir, aquel que se beneficia de la actividad de las prostitutas.

A la cifra citada, hay que añadir las cantidades que se acumulan de forma legal alrededor del negocio de la prostitución. Locales de alterne, bares, hoteles, pensiones e, incluso, los periódicos son algunos de los beneficiados por la actividad de las 400.000 personas que se dedican a la prostitución en España, aunque los datos de la Guardia Civil reducen esta cifra a 100.000. Merece la pena mencionar que los diarios españoles que publican anuncios de contactos se embolsan alrededor de 40 millones de euros al año, una cantidad muy suculenta a la que no es fácil renunciar.

En cuanto al número de personas que optan por este tipo de servicios, los datos que maneja la administración apunta a que los españoles se gastan unos 50 millones de euros al día. Una cantidad que se reparte entre las 96.000 prostitutas que ejercen en locales de alterne y las seis mil que lo hacen en la calle, según los datos de la Guardia Civil. En este sentido, un informe de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres apunta que el 40% de los hombres de entre 17 y 65 años utilizan este tipo de servicios, aun cuando están casados (la mitad) o tienen hijos (cuatro de cada diez).

Sin duda, es necesario articular mecanismos que permitan regularizar una actividad para la que es innegable que existe una importante demanda. Por un lado, permitiría reconocer los derechos de las mujeres que se dedican a ello, más allá de las medidas puestas en marcha en algunos ayuntamientos que, con la intención de acabar con ello, ha decidido imponer multas por el ejercicio de la prostitución de hasta tres mil euros. Por otro, sería posible hacer visible una ingente cantidad de dinero de la que se beneficiarían las arcas públicas. Eso sí, con las contraprestaciones habituales en estos casos, como es la cotización a la Seguridad Social y las prestaciones que se obtienen al respecto: seguros médicos, jubilaciones…

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