El plan PIVE, la reactivación del mercado de los coches en España

La caída del consumo a consecuencia de la crisis económica que atraviesa España desde 2008 llevó al límite a uno de los sectores industriales más importantes del país. La falta de ingresos de los hogares llevó a que muchas familias o bien no adquiriesen vehículos nuevos o bien buscasen alternativas en el mercado de segunda mano. Con el objetivo de revertir esta tendencia y de paso renovar el parque móvil nacional, el Gobierno puso en marcha sucesivos planes para incentivar la compra de vehículos.

Si bien el Plan PIVE (Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente) se ha vendido como un mecanismo para el desarrollo de la política medioambiental al promover la compra de coches que contaminen menos, en el fondo es una herramienta de política económica. En 2008, primer año en que se notaron los efectos de la crisis, el número de ventas de automóviles descendió en un 28 por ciento con respecto al año precedente. Así en aquel año se comercializaron 1.160.000 vehículos. Las estimaciones para el final de 2013 hablan de unas ventas de 700.000 unidades.

La caída de las ventas ha sido fuerte pero lo habría sido aún más de no haber intervenido el Ejecutivo a través de este programa de estímulos que ha contado con cuatro ediciones. El último plan PIVE, el cuarto, recibió una dotación de 70 millones de euros que se agotaron en poco más de mes y medio. A lo largo del 2013, el Ejecutivo ha destinado más de 400 millones de euros a los sucesivos planes PIVE.

Las condiciones para acceder a la ayuda a la compra de vehículos pasan por la adquisición de modelos clasificados como M1 o N1, automóviles de turismo los primeros y vehículos comerciales los segundos, nuevos y con unos niveles de emisión determinados. Entre los modelos de turismos cubiertos por el plan están aquellos catalogados en las clases A y B sobre consumo de combustible y emisiones de CO2, siendo estas categorías las consideradas más eficientes. En lo referente a los automóviles comerciales, el plan incluía a los considerados ligeros, que se encuentran en las categorías A, B, C y D.

Al mismo tiempo que se hace la compra es necesario entregar también un vehículo antiguo. Los automóviles que el comprador deja al concesionario, en caso de ser turismos, debían tener una antigüedad superior a 10 años, mientras que los comerciales debían tener más de 7 años. De este modo se cumple con la condición de renovar el parque móvil antiguo, el cuál es más contaminante que los nuevos modelos y además está equipado en algunos casos con mecanismos de seguridad obsoletos en comparación con los que presentan los automóviles de última generación.

El efecto del plan PIVE 4 se ha visto en los últimos meses del año, tras un agosto muy flojo en comparación con el año anterior (en que la subida del IVA en septiembre empujó a los compradores a aprovechar el mes para evitar el incremento de precios). Sin embargo, desde las asociaciones del sector se está pidiendo al Gobierno que no elimine las ayudas a la compra en el próximo 2014.

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