Si tienes síntomas de hipertiroidismo…¿te cubre un seguro médico privado?

Casi la mitad de las personas que padecen esta patología, no lo saben. Sus síntomas como falta de concentración, hiperactividad, aumento del sudor y palpitaciones, entre otras, suelen asociarse al estrés y pasa desapercibida durante algún tiempo.

Las personas afectadas de hipertiroidismo tienen todo su organismo acelerado. Se produce un aumento en el funcionamiento de la glándula tiroidea, dando lugar a un aumento de los niveles de las hormonas T3 y T4. Dichas hormonas son las estimulantes del organismo, las que hacen que determinados órganos como el cerebro, corazón, pulmones… funcionen.

La mayor parte de casos de hipertiroidismo, a través de una serie de tratamientos o incluso sin ellos, pueden ser transitorios y curables. Sin embargo, un cierto porcentaje de casos, sin tratamiento, empeora con el tiempo y puede ser la causa de un declive en la vida del enfermo e incluso de la incapacidad.

Cuando vas a contratar un seguro de salud, la aseguradora te somete a un largo cuestionario con multitud de preguntas de rastreo de una posible enfermedad o de síntomas relacionados con ella. En base a ello, deciden si aceptan o no, la prima y las exclusiones que correspondan a cada caso – la aseguradora siempre se va a asegurar el intentar no perder dinero con el contrato realizado -. En el caso de padecer una enfermedad, en este caso hipertiroidismo, lo más probable es que la compañía aseguradora rechace el contrato.

Si nos diagnostican por primera vez, hipertiroidismo, durante la vigencia del seguro, la compañía aseguradora debe hacerse cargo del tratamiento y pruebas para que se nos diagnostique la enfermedad.

¿Qué coberturas tengo en caso de hipertiroidismo?

Lo primero, es acudir al médico de cabecera para que nos solicite cita con el especialista, en este caso el endocrino. Basándose en el análisis clínico en consulta, el especialista puede optar por realizar primeramente un análisis de sangre para comprobar los niveles de hormona tiroidea (T4 y T3) y ver si están más elevados de lo normal. Tanto la consulta con el especialista como el análisis de sangre están incluidos en la mayoría de las pólizas. Para descartar un tumor en la hipófisis, también puede solicitar realizar una biopsia o tomar muestras con PAFF (consiste en tomar muestras de las células de la zona a través de una fina aguja). Estas pruebas más especializadas no suelen están incluidas en los seguros básicos y habría que contratar las coberturas especialidades para casos de enfermedades graves.

Una vez diagnosticado, en caso de tumor en la tiroides se pondría en marcha el protocolo contratado para enfermedades graves, tipo cáncer (dependiendo de las coberturas contratadas el asegurado contará con segunda opinión médica, capital para operación en el extranjero e intervención quirúrgica y extirpación). Si el hipertiroidismo no es causado por un tumor, el tratamiento se basa en una serie de fármacos especializados y un control de la hormona a través de análisis clínicos. Muchas aseguradoras no cubren el gasto farmacológico y en caso de hacerlo, solo un 50% quedaría cubierto en las pólizas con coberturas completas o integrales.

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